DENUNCIA Y MANIPULACION

Escrito por filocom 09-04-2011 en General. Comentarios (1)

Esta teoría se desarrolló entre 1900 y 1940. Su principal postulado dice que los medios de comunicación "inyectan" una información con un contenido que se da por cierto y verídico;  es decir, que lo que un medio de comunicación diga (por ejemplo, que se desató una guerra) es cierto y de ninguna manera requiere ser verificado.
Esta es una teoría que entraña, indudablemente, muchos peligros, pues jamás pone en entredicho la veracidad de la información que suministran los medios y, por el contrario, legitima la capacidad de éstos de moldear conductas y de estimular a las masas para que éstas respondan, entendiendo a éstas (a las masas) como a un grupo sin criterio que puede ser manipulado por los medios, los cuales, a su vez, son instrumentos de los poderes públicos y privados.

El sistema propuesto por la teoría hipodérmica está enraizado con una corriente filosófica de carácter conservador que observa con pesimismo los resultados de la sociedad industrial, que tiende a atomizar el cuerpo social en individuos particulares e inconexos, fácil pasto de los mensajes centralizados de los medios de comunicación.

 

 Asimismo, en el contexto europeo se vive una época de incertidumbre provocada por la hecatombe de la guerra y por la constatación de que Europa está perdiendo a marchas forzadas el liderazgo mundial. Se alzan voces que exigen una reacción, explicitada en términos de lucha. Por ejemplo, Oswald Spengler advierte de que “La historia de esta época ya no es un juego ingenioso en buenas formas, con el fin de obtener más o menos, y del que cabe retirarse siempre. Resistir o morir: no hay otro término. La única moral que la lógica de las cosas nos permite hoy es la de un alpinista en la cresta empinada. Un instante de debilidad, y todo perece. La ‘filosofía’ no es hoy más que interno abandono y la esperanza cobarde de eludir los hechos merced al misticismo (...) Se trata de la época más difícil que conoce la historia de una gran cultura. La última raza ‘en forma’, la última tradición viva, el último jefe que tenga ambas cosas tras de sí, pasará vencedor y llegará a la meta”.

La búsqueda de una reacción a escala europea es, obviamente, mucho más acentuada en el caso alemán, donde la exigencia de un “hombre providencial” se convierte en razón de ser de una buena parte de la población, acuciada por los problemas económicos y la humillación de la derrota, dispuesta a seguir a cualquier hábil manipulador de la propaganda. Esto es lo que ofrecía Hitler, propaganda, Influido por tratados de psicología de las masas como el de Gustave Le Bon, por la experiencia de la Gran Guerra y la concepción negativa de los medios de masas, y muy especialmente por su experiencia personal como agitador de cervecería, Hitler edificará un partido nazi y un Estado alemán inseparables y basados en el culto al líder, impregnando la propaganda todos los resortes de la sociedad.

 

  ASCEN DELGADO Y JUAN ANTONIO FERNÁNDEZ